25.12.2023 – Villanueva del Arzobispo – Iznatoraf (Jaén)

La Palabra se hizo carne – La Encarnación

Is 52: 7-10, Sal 97, Heb 1: 1-6, Juan 1: 1-18

¡Feliz Navidad a todos! Hoy celebramos la solemnidad del Nacimiento del Hijo de Dios – Navidad. La palabra clave hoy es ENCARNACIÓN. Esto es lo que profesamos en el Credo – Et incarnatus est de Spiritu Sancto, ex Maria virgine, et homo factus est. (y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre). La Encarnación es el tercer artículo de la fe católica. Significa – Dios se hizo hombre.

El prólogo de Juan (1: 1-18), el evangelio de acabamos de escuchar es uno de los textos bien estudiados por expertos bíblicos. En un día como este, está bien prestarle atención y releerlo con profunda reflexión y meditación. El versículo 14 es crucial: “y la Palabra se hizo carne y habitó (acampó) entre nosotros.” Se expresa aquí el misterio de la Encarnación. El verbo griego utilizado aquí (εσκηνωσεν) significa “plantar la tienda.” Evoca el Tabernáculo, en que el Señor muestra su presencia en el medio del pueblo de Israel mediante ciertos signos de su gloria, como la nube posada sobre la tienda (cfr Ex 25: 8; 40: 34-35, etc.). En la Encarnación del Hijo de Dios se cumple también la promesa de Isaías acerca del “Emmanuel” o “Dios con nosotros” (Is 7, 14, Matt 1, 23).

Hoy estamos invitado a hacer un acto de fe profundo y adorar el Verbo encarnado. Es la Encarnación que nos da la posibilidad de ser hijos de Dios. Decía San Atanasio – “El Hijo de Dios se hizo hombre para que los hijos del hombre, los hijos de Adán, se hicieron hijos de Dios. Él es hijo de Dios por naturaleza; nosotros por gracia” (De Incarnatione contra Apollinarium, 8).

El prólogo de Juan en los versículos 11-12 dice que El Verbo “Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre.” Como un evangelio escrito con un trasfondo de la persecución religiosa de los cristianos del imperio romano del siglo primero, el evangelista Juan sabe que esta Palabra hecha carne, el niño Dios nacido en Belén fue rechazado, fue crucificado en la cruz y sus seguidores fueron castigado, perseguido y asesinado. Pero aquellos que aceptaron a este Hijo de Dios y se mantuvieron firmes en la fe en Él ganaron como recompensa la vida eterna en el reino del Padre. Es decir: El misterio de la Encarnación y el misterio pascual; El Belén y el Calvario son inseparables.

Como en el Imperio Romano, como Herodes que trató de matar al niño, Cristo es rechazado hoy en varias formas. Cristo está siendo rechazado todos los días, no solo por aquellos que se oponen claramente a los valores del Evangelio, sino también por los cristianos que tienen miedo de darlo a conocer, por los cristianos que tienen miedo de vivir su fe, por los cristianos que solo le prestan servicio de labios. En este día de Navidad, oramos para que estemos entre aquellos que reciben a Cristo con alegría y felicidad. Aquellos que recibe al Niño recién nacido, al Verbo encarnado con alegría son aquellos que están preparados a ser sus testigos. Preparados a llevar y transmitir su luz en el mundo llenar de tinieblas.  

Contemplamos y celebramos hoy con alegría y humilde fe la gloria de Dios, que quiso salvar a los hombres bajando del cielo para ser como uno de ellos. Al alegrarnos hoy, no olvidemos adorar al Rey recién nacido con nuestros alegres himnos de alabanza, como cantaron los ángeles aquel primer día de Navidad.

Los ángeles heraldos cantan

“Gloria al rey recién nacido

Paz en la tierra y misericordia leve

Dios y los pecadores reconciliados”

Alegres se levantan todas las naciones

Uníos al triunfo de los cielos

Con la hueste angélica proclamad

“Cristo ha nacido en Belén”

Los ángeles heraldos cantan

“Gloria al rey recién nacido”

¡Feliz Navidad a todos!