10.12.2023 – Villanueva del Arzobispo – Iznatoraf (Jaén) 

Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos

Isaías 40,1-5.9-11, Salmo 84,9-14, 2Pedro 3,8-14, Marcos 1,1-8

Celebramos hoy el Segundo Domingo de Adviento. Recordemos, como decíamos la semana pasada, que el Adviento significa la preparación de la Venida del Señor: la primera venida (Navidad) y la segunda venida (la parusía). Las lecturas de hoy llaman nuestra atención sobre la cuestión de cómo podemos preparar eficazmente la venida del Señor.

En las lecturas de hoy se repiten algunas frases, por ejemplo: “Preparad el camino del Señor” (Isaías, Marcos), El día del Señor (2Pedro), Arrepentimiento, Perdón, Confesión de los pecados (Isaías, 2Pedro, Marcos).

Desgraciadamente, el tema del arrepentimiento es un tema en el que ya no se hace hincapié. Esto se debe a que vivimos en un mundo en el que se resta importancia al concepto de pecado. Vivimos en una sociedad en la que la tolerancia religiosa y la coexistencia significan transigir con nuestra fe y nuestros valores morales. A veces, estamos demasiado acostumbrados al pecado, estamos tan familiarizados con el pecado que pensamos que deja de ser pecado por ese mismo hecho de nuestra excesiva familiaridad con él. En este Segundo Domingo de Adviento, el mensaje es claro y fuerte: no podemos prepararnos para la venida del Señor si no nos arrepentimos de nuestros pecados, confesamos nuestros pecados y nos perdonamos unos a otros.

Ese es el mensaje de la voz que clama en el desierto, ese es el mensaje del Adviento: “Preparad el camino del Señor, allanad sus sendas”. Preparamos el camino del Señor, primero arrepintiéndonos (reconociendo nuestros pecados, sintiéndonos apenados por ellos, contritos, resueltos a enmendarlos), después confesándolos mediante el sacramento de la reconciliación, y perdonando a quienes nos han ofendido (a aquellos con quienes guardamos rencor, a quienes no queremos volver a mirar, a quienes nos han herido gravemente en el pasado).

Cuando el profeta Isaías dice en la primera lectura: “Mirad, el Señor Dios viene con poder, viene con él su salario, y su recompensa lo precede.” Se refiere a la realidad del Día del Señor. Un día de recompensa divina. El apóstol Pedro, en la segunda lectura, nos hace comprender que el Día del Señor se retrasa porque Dios nos da tiempo para arrepentirnos y así estar preparados para encontrarnos con Él cuando venga.

Por tanto, no estropeemos este tiempo de gracia, no nos quedemos cortos cuando llegue por fin el día del Señor. El momento de prepararse es ahora. Y nos preparamos manteniendo nuestra casa (nuestros corazones) en orden a través del verdadero arrepentimiento y la conversión. El arrepentimiento auténtico, la conversión, no es un acontecimiento de una vez por todas, ocurre diariamente, necesita nuestra respuesta diaria y es un proceso gradual de purificación para el día del Señor.

Muéstranos Señor, tu misericordia y danos tu salvación. Amén.

Valentine Umoh

10.12.2023